sábado, 28 de febrero de 2015

"La sirena"cuentos para adolescentes




Cuentos cortos para el crecimiento personal
La sirena
Por Javier Bosmediano.
El niño se sentó  en la vereda de piedra , distraído, embelesado en las olas del mar que chocaban contra los arrecifes, el estruendo era ensordecedor, pero en lugar de perturbarle le causaba una sensación de un permanente viaje hacia destinos celestiales allá en el horizonte azul donde parecía confundirse el cielo con el mar; de súbito el susurro dulce de una música que salía  desde lo  más profundo del mar arrebató su atención, dirigió toda su mirada hacia el lugar desde donde provenía el eco de la música que viajaba desde lo más lejanos acantilados hasta el lugar desértico y escabroso de los arrecifes donde se hallaba en actitud contemplativa
El mar cambiaba de colores desde un azul transparente hacia una estela multicolor que se refractaba con los rayos del sol de la mañana; así el niño permaneció unos segundos hasta que de súbito saltó de entre las aguas tempestuosas  del mar y los arrecifes un hermoso pez de gran tamaño, el niño se incorporó para ver mejor el espectáculo, y pudo ver que el  pez tenía una hermosa cola que terminaba en una aleta caudal que se agitaba frenética al contacto con el aire como queriendo elevarse por encima del lomo del mar mostrando por un instante su espléndida cola bordada de escamas tornasoladas en lo más alto posible hasta hacerse visible por completo; entonces, el niño pudo verla en su máximo esplendor, en aquel momento una suave brisa baño su cara  la sirena parecía que le miraba dulcemente mientras se alejaba  y un pensamiento se fijó en su cabeza, era un buen augurio de fe, fortuna y esperanza. Era una sirena, pensó si una hermosa sirena, él las conocía las había visto en una vieja revista que su abuelo le había regalado en una ocasión cuando los dos estaban dirigiéndose a la feria de los cirqueros para ver al hombre que “hacia cumplir el sueño de los niños”. Ese día el niño acudió presuroso con anhelante expectativa.
El niño tenía un sueño, ser feliz viajando en un hermoso velero como aquellos que veía pasar cuando salía en la barca envejecida por el salitre y los años a su humilde oficio de pescador, su viaje sería largo larguísimo, iría más allá de todas las islas y pueblos de pescadores conocidos, si navegaba en la noche seguiría la ruta de las estrellas como lo había enseñado su abuelo: Si te diriges  hacia el sur, le dijo un día veras una estrella grande y brillante como un zafiro “la cruz del sur” siempre te llevara a lo se conoció en la antigüedad como la capital del imperio de los Incas “El cusco”; allí gobernó un rey inca   mentado Atahualpa reconocido por su valentía y sabiduría, fue el más querido de los dos hijos del rey Huayna Cápac uno de soberanos  del pueblo inca cuyos dominios se extendieron por toda América antes de la llegada de los españoles a estas tierras. También supo de labios de su abuelo que en una región de este reino existía una laguna sagrada  donde el elegido para ser curaca o gobernador, se le ceñia en su frente una gran esmeralda como símbolo de sabiduría. Se coronaba cada año a este elegido por el dios sol dándose un baño de oro mientras navegaba acompasadamente en una barca dorada.
Otra  estrella esa que ves allí, prosiguió el abuelo se la puede ver en las noches claras  esa, que permanece siempre brillante y como un diamante le guiaría hacia el norte.
 Durante el día seguiría la ruta de las gaviotas así seguiría y seguiría hasta  atracar en puerto seguro  para conocer el mundo con sus propios ojos. 
Su condición pobre y limitada de vivir en una choza de paja y a salir diariamente con la madrugada en la canoa de su  abuelo, se hacía cada vez más cansada y rutinaria; sin embargo,   los dos convivían con el mar y su el único  propósito era  servirse de la abundancia del océano lo poco o mucho que la faena le permitía para mantenerse él, su abuelo y su numerosa familia.
De sus largas y agotadoras faenas, el niño a veces regresaba su mirada hacia los albatros y las gaviotas que surcaban los cielos, lo que más admiraba era la bandada de piqueros que de alguna isla salían para migrar en búsqueda de alimentos, extasiándose en el señorial vuelo que de vez en cuando parecían acompañar a los pescadores.

 Una madrugada clara salieron cargando sus cédales los aparejos y la carnada;  se hicieron a una cuantas millas de la playa hacia un mar tranquilo el abuelo tenía la experticia de encontrar la más variada clase de especies que eran apetecidas por los lugareños y los turistas que veraneaban en las costas de las cálidas aguas ecuatoriales en América del sur.
  El niño acompañaba a su abuelo, ya se hizo costumbre desde el día en que cumplió los 11 años. El anciano le dijo: Ven acompáñame, no te vas a arrepentir, vas a aprender un  oficio de navegantes, que te servirá para siempre, los navegantes somos hombres que no le tememos a la lucha con el mar porque de sus aguas salimos fortalecidos para vencer cualquier dificultad, grande  o pequeña que se nos presente. El niño  lo miraba y escuchaba con atención también le escucho decir un día en que los peces se negaban a picar que para lograr una buena faena debía ser perseverante y no claudicar ante las dificultades  por eso en sus esfuerzos iban más allá del atardecer, en muchas ocasiones llegaron a la playa ya entrada la noche iluminados por un candil de aceite que llevaban para guiarse en la noche y si no se alejaban demasiado podían guiar se por el reflejo de las luces que viajaban desde el pequeño pueblo costero hasta donde se hallaban.
Cierto día el inquieto niño llegó a la casa de su abuelo, quería encontrar la revista que ya olvidada estaría seguramente por allí tirada en algún lugar de la cabaña, al cabo de unos minutos no pudo encontrarla , pero al tratar de hallarle, abrió un viejo baúl de abuelo, entonces encontró un libro de hojas de seda y encuadernación de  pasta gruesa de color rojo que decía Enciclopedia Británica, abrió el libro con plena curiosidad lo ojeo de principio a fin , cuando ya lo iba a dejar  detuvo su atención en la ilustración de una sirena que estaba sentada en lo más alto de un acantilado, su cabellera era larga,  larguísima que le llegaba hasta su cola, se veía hermosa, también podía verse en la ilustración el mar tempestuoso bajo los acantilados. El título de la ilustración decía “Lorelei”
 




El joven leyó por primera vez dese que había dejado la escuela a los 11 años, le gustó tanto la apasionante historia de la ninfa que ejecutaba dulces canticos desde un peñasco en las riberas del Rin mientras peinaba sus cabellos con un peine de plata, los pescadores que surcaba el peñasco no sabían desde donde provienes aquellos susurros  tristes de la hermosa sirena  si del fondo del rio o de los peñascos, lo cierto es que confundidos en los susurros chocaban estrepitosamente contra las peñas hasta encontrar la muerte irremediablemente.
Embelesado por tal historia, el niño salió de su miserable choza con dirección a los arrecifes de coral desde donde la había visto dar un salto espectacular; allí permaneció unas horas hasta de súbito un chubasco muy grande agua cubrió el endeble cuerpecito del niño por lo que le hizo perder el equilibrio cayéndose en las profundas aguas del mar, ya frenético empezó a agitar brazos y piernas, pero no tardó ni un solo instante, cuando  se vio cobijado de un manto de diminutos caracoles que poco a poco formaban una enorme burbuja donde cabía cómodamente sin faltarle la respiración, así navegó hasta una cueva submarina entonces los caracoles se desplegaron y se fueron al mar, dentro de la cueva submarina pudo ver  un enorme y hermoso castillo azul, que se iluminaba desde la distancia adornado de 4 fuentes cantarinas y un millar de peces multicolores que danzan al compás del suave cántico de las sirenas que rodean la montaña submarina donde está asentado el majestuoso castillo azul de paredes de cristal que se articulan en cuatro perfectas torres; la primera torre  está construida con piedras turquesa y es la torre  la de la fe; la segunda torre está construida de ricas baldosas en lapislázuli y es la torre de la justicia;  la que está adornada de ladrillos de jaspe es la de la esperanza la cuarta es la torre del amor en cuya sala se destaca el retrato de la virgen María y la quinta y última es la torre de la fidelidad, rematada con piedras transparentes de topacio azul.
Mientras el niño caminaba maravillado por los exóticas galerías y corredores a su paso su atención se veía atraída por muebles de edad renacentista ricos tapices, porcelanas  decoradas en oro y majestuosos muebles de maderas relucientes y aromatizadas, tapices armaduras, galerías de pinturas clásicas y medievales abundaban los salones y corredores de las galerías del castillo azul.

Una a una entraba en las torres guiado de un pajecillo que llevaba un bonete de color rojo unos zapatitos terminados en punta respingada hacia a arriba y una chaquetita roja ribeteada de vivos azules.
En una de las torres en la de la verdad,  en la cúpula se destacaba una un epígrafe que decía así: “la verdad es el camino de la sabiduría quien busque la verdad debe guiarse  por el camino de los sabios que en el mundo han sido y que han de perdurar por todos los tiempos  en que la humanidad exista. 
En la torre  de la esperanza está escrita una profecía. “Este mundo tal como lo conocemos desapareará para dar paso a otro allanado por la codicia y la desesperanza, las fuerzas de las bajas pasiones humanas vencerán la inocencia de las nuevas generaciones venideras que se dejarán llevar por  un tortuoso camino; el  de la perdición; la decadencia hará sucumbir a la humanidad”
Luego de leer esta sentencia una voz se escuchó desde una especie de oráculo que yacía desde la majestuosidad del retrato de la virgen María: Antes de finalizar la caminata el pajecillo hizo que el niño guiara su atención al retrato de la virgen se acercó lentamente, con pasos temblorosos, cuando escucho estas palabras. “Te mando que seas valiente y confíes en la fuerza de la divinidad celestial” y el oráculo prosiguió: Día llegará en que la humanidad haya perdido su condición reflexiva, pueblo contra pueblo se levantará, se habrá perdido para siempre la cordura y el respeto. El hombre rendirá tributo al mostro que ensombrece lamente y lo sacará de su realidad llevándolo a los abismos insondables de la fantasía que hará perecer a la humanidad, entonces el hombre se perderá así mismo en perjuicio de su noble naturaleza y su sensatez.
 Pero saldrá de las márgenes del rio de la vida un infante que destruirá al monstro de los doce vicios que tiene atado el mal a la humanidad, y cambiará la noche negra en un alegre y diáfano despertar no sin antes establecer una épica batalla entre el bien y el mal.

En esta la torre de la esperanza fue que el niño recibió la lección que le guiaría por el resto de su vida. El pajecillo entregó al niño un amuleto diciéndole: toca e invoca el amuleto y recibirás  ayuda cuando te enfrentares al peligro más poderoso y  desconocido para ti.
Por más que parezca que las nubes negras irrumpan en los momentos de tú vida, sigue adelante, lucha sobrevive, mira como las noches siguen a los días y las alondras vuelven a trinar después de su noche de tormenta. El pajecillo le advirtió por última vez:
-      Cuando llegues a casa toca el amuleto y recibirás ayuda, luego desapareció para siempre por entre las paredes de jaspe de la torre de la esperanza. Pero antes deberás encontrar el conjuro con el que enfrentarás al animal.



Así fue como  el niño debió volver a la aldea; pero sucede que allí ya habían pasado mucho, muchísimo tiempo; él seguía siendo un un púber de 11 años, pero la aldea antes pintoresca y apacible, llena de barcas y humildes pescadores se había transformado en una metrópolis de gigantes proporciones producto del desarrollo tecnológico que el hombre pregona como símbolo de progreso universal allí, se asentaba una  civilización en  decadente ruina moral corroída por los vicios de la droga, el dinero la mentira y la lujuria;
 Entonces comprendió que mientras estaba invitado al castillo azul, allí el tiempo se había detenido para aleccionar al único ser sobre la tierra que salvara a la humanidad de su fatal destino.
Los hombres de la metrópolis cual zombis pululan por las calles de las grandes ciudades  víctimas de un abuso inmisericorde de toda clase de  drogas que el vicio las ha transfigurado en cristales y diamantes consumidos vuelcan la voluntad de los hombres que dopados  en un estado de anestesia  dobla la voluntad del espíritu despertando el instinto animal del ser.  El niño se encuentra absorto ante tan cruel realidad; sabe que tiene  un deber que cumplir y se invoca al poder de la sirena mientras camina hacia el lugar donde un día fue la humilde choza de su abuelo; para su sorpresa, el muchacho encuentra los restos de lo que fue su morada pero ahora lo habitan los zombis; esta dispuesto a entrar pero una voz, le detiene es un hombre cuerdo de los pocos que quedan en la ciudad. Le dice: “no, no entres allí, te perderás para siempre”. Sin embargo lo hace el muchacho no les teme, mantiene una fuerza de voluntad inquebrantable, los zombis, por un instante parecen intimidar al niño, este los enfrenta y con su sola mirada los zombis quedan dominados por el poder celestial con el que el niño esta envestido. El viejo  baúl aún está allí, en su sitio, un adicto lo ocupaba como asiento;  el niño lo abre con prestancia, busca en su interior,  toma un libro donde está grabado una cruz de oro, lo abre en un versículo que dice” pero recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el espíritu santo y me seréis testigo en todo Jerusalén en Judea en Samaria y hasta lo último de la tierra” es del libro de Los hechos de los apóstoles 1:8 Allí, entre su hojas se encuentra esperando ser recogido en un pequeño papelito doblado en cuatro cuartillas  el conjuro que acabara con el pérfido mostro de la ciudad.
  Un monstro de 12 cabeza que representa los doce vicios de la humanidad ruge ante la presencia del muchacho, los dos se enfrentan en el estadio de la ciudad, en niño no le teme al monstro, porque se siente fortalecido en las cuatro virtudes: el amor, la verdad la esperanza y la fidelidad  que le cobijan y sabe que el mostro sucumbirá ante el poder de la divinidad con la que está protegido.

 En su afán de provocarle temor al niño, el mostro ruge y con su enorme cola que avienta por todos lados destruye casas y edificios, los ríos se desbordan los hombres no parecen entender lo que sucede, están somnolientos y vagabundean por las calles y las avenidas de la ciudad, los pocos cuerdos que se asoman desde  sus refugios sacan sus cabezas para mirar tan desigual batalla que tiene que enfrentar el mostro y el niño de 11 años.
 La bestia encolerizada emite alaridos cada vez más profundos con sus descomunales ojos extraviados y ensangrentados enfrenta al pobre y aparente débil muchacho, este lo mira con apacible ademan lleva la mano a su talismán, y un hálito azul parece dibujarse en toda la atmosfera de la gran ciudad, los ríos se calman y los hombres y mujeres que marchan como zombis, por los efectos de las duras drogas en las calles y avenidas se detiene por un momentos y encuentran cordura se identifican unos con otros y se prestan ayuda  el mostro ruge por última vez en el momento que el niño increpa al monstro diciendo el conjuro que le fue recomendado en el castillo azul; mostrando el amuleto con su mano levantada diciendo esto al mismo tiempo: “doce cabezas fundidas en una de piedra se desmoronará  bajo el poder celestial de la princesa que habita en el castillo azul” y cae desplomándose contra las paredes del estadio que se desploman estrepitosamente junto con el mostro.
La multitud, coge al niño entre sus hombros y lo llevan al palacio de la ciudad donde le espera una bella muchacha de ojos vivos y azules con na cabellera que le llega hasta sus delicados y finos pies con quien reinara por el resto de sus días entre la dicha, el amor la fe y la esperanza.

8 comentarios:

  1. Este cuento me gusto mucho por que el cuento redacta cosas muy importantes como :el amor y la esperanza valores que día a día se están perdiendo en este mundo y debemos practicar cada una de ellas para llenar este mundo de amor y paz ,,,,

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  3. Este cuento me gusto mucho por que el cuento redacta cosas muy importantes como :el amor y la esperanza valores que día a día se están perdiendo en el amor y la paz

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  4. para mi el cuento relata aventura con ser mitico de las profundidades como la sirena ademas hace que este cuento inspire a los aventureros ver mas alla que aventura si no de amor esperanza y paz

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  5. para mi el cuento relata aventura con ser mitico de las profundidades como la sirena ademas hace que este cuento inspire a los aventureros ver mas alla que aventura si no de amor esperanza y paz

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  6. para mi el cuento relata aventura con ser mitico de las profundidades como la sirena ademas hace que este cuento inspire a los aventureros ver mas alla que aventura si no de amor esperanza y paz

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  7. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  8. me pareció muy lindo el cuento porque en si habla de valores muy importantes que ahora están desapareciendo como la fe el amor y la esperanza y eso jamas tendría que quedar atrás, ya que es lo que cada día se debe vivir.
    vivir con amor, vivir con fe y vivir sin perder la esperanza

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